Pop Art is Alive (autorretrato)
Pop Art is Alive (autorretrato)
“El héroe regresa a los suyos trayendo el fruto de su conquista, porque este regreso no es otra cosa que la constitución del ego”, sentencia Alexis Jardines. Y el ego es una de las prerrogativas que siempre asisten al autorretrato como acto creativo e indagatorio sobre nuestras cualidades físicas y espirituales. ¿Qué nos trasmite entonces este autorretrato de Michel Acosta Pérez en el cual se representa retratado junto a dos figuras colosales del arte contemporáneo: Andy Warhol y Jean-Michel Basquiat?
Preguntas sobre cómo nos vemos, cómo somos, cómo nos ven, cómo nos gustarían que nos vieran, entre otras, condicionan siempre la concepción de las obras en las que los artistas se auto-representan. Pero en este acto creativo y de confesión, ineludiblemente se cruzan múltiples cuestiones psicológicas, sociológicas, culturales y éticas.
Esta obra, pintada desde la austeridad de la monocromía, y en la que Michel Acosta utiliza el recurso pop de la reiteración del mismo patrón pictórico para los tres retratos, hace explícito cómo el artista concibe su autorretrato más que como una revelación identitaria personal, o un ejercicio introspectivo, como un espacio de identificación y defensa del arte pop; y no solo porque los retratados aparezcan con actitud solemne en posición de lucha con guantes de boxeo, sino que esta pretensión se ancla claramente en el título de la obra “Pop Art is alive” (El arte pop está vivo).
Al incluirse junto a Warhol y Basquiat, Acosta Pérez no solo hace un homenaje a sus influencias, sino que también cuestiona y reflexiona sobre el papel del arte en la cultura popular, la fama y el consumo, temáticas que han estado en el centro del pop art. Este tipo de autorretrato, por tanto, no es una mera auto-representación, sino que deviene un acto de apropiación y reinterpretación, donde el artista no solo se ve a sí mismo, sino que se reconfigura dentro de un espacio cultural y artístico que ya tiene una narrativa propia.
Su conquista como héroe de este relato, sería posicionarse a sí mismo como puente entre el pasado y el presente del arte pop, demostrando un claro interés por mantener vivo el lenguaje visual y conceptual de este movimiento. Al integrar a Warhol y Basquiat en su autorretrato, el artista subraya la relevancia continua de estos referentes y reitera la vigencia de los símbolos y técnicas del pop art en el contexto contemporáneo. El uso de colores brillantes, la ironía visual, y la mezcla de la cultura elitista y lo popular, así como una constante referencia a las evidencias sociales del consumo, características propias de este estilo, son elementos que Acosta Pérez emplea de diversas maneras en toda su producción artística para conectar el legado pop de la década del sesenta, con las inquietudes estéticas y sociales del presente.
“Pop Art is Alive (AUTORRETRATO)”, pieza que se ha expuesto como parte del proyecto “Veo Islas II”, en Madrid, y EN “Para qué quiero pies….” exposición en homenaje a Frida Kahlo durante la edición de 2024 del Otoño Cultural Iberoamericano de Huelva, se convierte entonces en un ejercicio de recontextualización, donde el autor no solo se reconoce como parte de una tradición, sino como alguien que activa esa tradición. Ese es el fruto de su conquista y la materialización de su ego.
Onedys Calvo Noya
Máster en Historia del Arte. Comisaria y crítico de arte.









