Descripción
… ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar … reza uno de los versos más desafiantes y eróticos del poeta, Oliverio Girondo, evocados en la primera parte del filme El lado oscuro del corazón. Quizá sea ese deseo una tentación secreta compartida por todos; pero es una pretensión sublimada en este díptico de Michel Acosta Pérez, un artista a quien el cuerpo femenino se le antoja obsesión para la indagación hedonista y motivo seductor para expresar tentaciones y aspiraciones no confesas: una, doce, trece…….
Su lenguaje es sintético, parco en recursos, pero sugerente en metáforas y expresiones gestuales. La protagonista de esta escena, voluptuosa e ingrávida, levita en la infinitud vacía del fondo blanco del cuadro; asciende contorsionada en estado de éxtasis, elevada por los globos rojos de la pasión que desde la otra pieza la perpetúan ese estado del ser, incorpóreo y sensorial.
























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